martes, 4 de septiembre de 2012


PIZARRAS DIGITALES EN EL AULA 


La pizarra digital (pizarra electrónica, kit de Internet en el aula), es un sistema tecnológico que consiste básicamente en un ordenador multimedia conectado a Internet y un videoproyector.

Su funcionalidad consiste en proyectar sobre una pantalla situada en un lugar relevante del aula cualquier tipo de información procedente del ordenador, de Internet o de cualquier otro dispositivo analógico o digital conectado al sistema: antena de televisión,  videoproyector, cámara de vídeo, etc.

De esta forma, profesores y alumnos tienen permanentemente a su disposición un sistema para visualizar y comentar de manera colectiva toda la información que puede proporcionar Internet, la televisión o cualquier otra de que dispongan en cualquier formato: presentaciones multimedia y documentos digitalizados en disco (apuntes, trabajos de clase...) , vídeos, documentos en papel (que pueden capturar con una simple webcam), etc. Y con ello además se facilitan dinámicas de trabajo cooperativo y colaborativo en proyectos.

El sistema completo viene a costar unos 5.000 euros, pero su enorme poder inductor y catalizador de cambios positivos en las actuaciones y actitudes de los profesores y los estudiantes justifica la inversión (ver el estudio que se está realizando en <http://dewey.uab.es/pmarques/pizarra.htm> ).


LA PIZARRA DIGITAL: UNA DE LAS BASES TECNOLÓGICAS DE LA “ESCUELA DEL FUTURO” Y MOTOR DE RENOVACIÓN PEDAGÓGICA


Si la nueva sociedad de la Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC) e Internet en general, nos han empujado hacia un nuevo "paradigma de la enseñanza", la pizarra digital constituye uno de sus principales instrumentos, y conjuntamente con la Intranet de centro y las salas multiuso, proporciona la base tecnológica sobre la que se sustenta llamada la “escuela del futuro”.

La pizarra digital en el aula de clase abre una ventana abierta al mundo, que permite compartir y comentar todo tipo de materiales y trabajos realizados por los profesores y  los estudiantes y  actúa como germen de innovación y cooperación.

Su disponibilidad en el aula va induciendo una notable  renovación de las metodologías docentes y de los procesos de enseñanza y aprendizaje, incrementa la motivación de los estudiantes, revitaliza la autoestima profesional de los profesores y facilita el logro de aprendizajes más significativos y acordes con la sociedad actual.

Por una vez, la simple disponibilidad de unos recursos tecnológicos en las aulas, conjuntamente con unas pocas orientaciones iniciales al profesorado (una formación didáctico-tecnológica inicial de unas 3/5 horas resulta indispensable), da lugar a una progresiva renovación de los procesos de enseñanza y aprendizaje que se va extendiendo a TODO el profesorado. Sin duda se trata de una de las excepciones que justifica la regla, pues generalmente la tecnología por si sola no impulsa la innovación educativa.



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